Reparación transfer SsangYong Torres EVX en Ourense
Pocos vehículos representan tan bien el cambio de época como el SsangYong Torres EVX. Con la estética robusta y angulosa que caracteriza a la familia Torres, este modelo esconde una diferencia esencial: no tiene motor de combustión. Es la variante totalmente eléctrica de la gama, un vehículo de batería que ha reemplazado por completo la mecánica de la tracción por un sistema eléctrico. Aquí no hay caja de transferencia, ni árbol de transmisión entre ejes, ni gama corta de engranajes: el par se genera y se distribuye mediante motores eléctricos y electrónica de potencia.
En una provincia como Ourense, de relieve montañoso, valles profundos y una humedad que impregna buena parte del año, un SUV con tracción bien resuelta es una herramienta valiosa. Las carreteras que serpentean por la Ribeira Sacra, los caminos que ascienden hacia Manzaneda o las cuestas de los pueblos del interior exigen un reparto de fuerza fiable. El Torres EVX ofrece esa capacidad apoyándose en su batería LFP de larga durabilidad, su arquitectura de alta tensión y, en las versiones de tracción total, un segundo motor eléctrico que impulsa el eje trasero con un reparto de par gestionado electrónicamente.
En Autoreparaciones Sánchez, taller de Sevilla con larga trayectoria en sistemas de tracción, hemos incorporado la formación y el equipamiento necesarios para atender esta nueva generación de vehículos electrificados. Prestamos servicio con recogida y entrega en Sevilla y provincia, cobertura completa en toda Andalucía y envíos a toda España, todo ello respaldado por nuestra garantía oficial de 12 meses. En lo que sigue explicamos cómo llega el par a las ruedas de un Torres EVX, qué averías vemos con más frecuencia en un uso ourensano y cómo las resolvemos, dejando siempre claro por qué este eléctrico nada tiene que ver con la transmisión de un todoterreno de combustión.
Del inversor a las ruedas: el recorrido del par en el SsangYong Torres EVX
Para entender la tracción del SsangYong Torres EVX conviene seguir el camino que recorre la energía desde su origen hasta el asfalto. Todo empieza en la batería de alta tensión, que almacena la electricidad. De ahí, la corriente pasa a un inversor, un componente que la transforma en la corriente alterna adecuada para mover un motor eléctrico. Ese motor, unido a una reductora que adapta su elevado régimen de giro al par que necesita la rueda, forma junto a la electrónica de mando una unidad compacta llamada eAxle.
En las versiones de un solo motor, el eAxle mueve el eje delantero y el recorrido termina ahí. En las variantes de tracción total, el EVX incorpora un segundo motor eléctrico en el eje posterior, un eAxle trasero independiente que no está unido mecánicamente al delantero. No existe cardán que atraviese el vehículo, ni crucetas, ni cojinete central, ni diferencial repartidor: cada eje tiene su propio motor y ambos se coordinan por electrónica. El reparto de par entre delante y detrás es electrónico y se ajusta en fracciones de segundo según el agarre de cada rueda, sin ningún elemento mecánico que tenga que acoplarse.
Este planteamiento cambia radicalmente la forma de trabajar en el taller. Las averías ya no se localizan en engranajes desgastados por la fricción, sino en el inversor, en el cableado de alta tensión naranja, en los sensores de posición del rotor, en la refrigeración de los componentes y en la ECU de tracción. Es un terreno que requiere formación específica, instrumentación adecuada y un respeto absoluto por unos circuitos que trabajan con voltajes capaces de resultar peligrosos si no se manipulan correctamente.
El inversor, pieza central del reparto de fuerza
Si en un todoterreno tradicional la caja de transferencia decidía cuánta fuerza iba a cada eje, en el Torres EVX ese papel lo asume el inversor. Su función es convertir la corriente continua de la batería LFP en la corriente alterna trifásica que mueve el motor eléctrico, regulando con precisión extrema la intensidad y la frecuencia para dosificar el par en cada momento. Es el músculo electrónico del sistema, y de su buen estado depende que cada eje reciba exactamente la fuerza que la electrónica le ordena.
El inversor maneja corrientes intensas y genera calor, así que depende de un circuito de refrigeración que lo mantiene en su rango de trabajo. Cuando ese circuito falla o cuando la electrónica interna sufre una avería, el sistema se protege limitando la potencia o desconectando el motor afectado. En nuestro taller inspeccionamos el estado del inversor, sus conexiones de alta tensión y su refrigeración, siempre con el equipo debidamente desenergizado y siguiendo los protocolos de seguridad que exige un componente de estas características.
El aviso del sistema EV y el diagnóstico ordenado
El motivo más frecuente de visita es la aparición de un aviso del sistema EV o de un testigo de tracción en el cuadro. En un vehículo eléctrico, ese piloto puede responder a orígenes muy dispares, desde una incidencia en la gestión de la alta tensión hasta un sensor que envía datos incoherentes. Por eso nuestra primera actuación es siempre la lectura electrónica completa de la ECU de tracción, con el equipo de diagnóstico conectado.
Ese análisis nos muestra en tiempo real cómo responde el sistema, qué códigos ha registrado y cómo se comportan los motores ante distintas solicitudes. En Ourense, donde la humedad ambiental es notable y la niebla frecuenta los valles, no es raro que un conector de alta tensión o una masa acumulen humedad y generen lecturas erróneas. Localizar la causa raíz antes de sustituir nada es la única forma sensata de reparar un sistema tan integrado como el de un coche eléctrico, y nos permite evitar cambios de componentes innecesarios.
El eAxle trasero y su lubricante
El elemento que hace posible la tracción total eléctrica es el eAxle trasero, que integra en un solo cuerpo el motor eléctrico, la reductora y su electrónica de mando. La reductora es imprescindible: el motor gira a un régimen altísimo, y ese tren de engranajes reduce la velocidad para transformarla en el par que mueve la rueda. Esos engranajes trabajan bañados en un aceite que los lubrica y refrigera, un fluido que, aunque poca gente sepa de su existencia, se degrada con el uso y necesita atención.
En Autoreparaciones Sánchez comprobamos el estado de ese lubricante, buscamos posibles fugas por los retenes y auscultamos el conjunto en busca de holguras o ruidos que delaten desgaste. En un uso ourensano de montaña, con ascensos prolongados hacia zonas como Manzaneda o A Mezquita y descensos exigentes, el eAxle trabaja con intensidad, de modo que su mantenimiento resulta especialmente relevante para asegurar una vida larga y un funcionamiento silencioso.
Fallo de tracción y pérdida de par en un eje
La pérdida de par en un eje es una de las averías más propias de un vehículo de doble motor. El conductor la nota como una falta de empuje, como si el coche no tirara igual al afrontar una rampa con firme suelto o al circular por un camino embarrado del interior gallego. En un EVX de tracción total, esto suele significar que uno de los dos eAxles ha dejado de aportar su parte y el otro trabaja en solitario.
Las causas son de naturaleza eléctrica: un problema en el inversor que alimenta ese motor, un fallo en el resolver que informa de la posición del rotor, o una interrupción en el cableado de alta tensión que conecta la batería con el eAxle afectado. Comprobamos la respuesta de cada motor por separado, medimos las señales de los sensores y verificamos la integridad de los conductores naranjas y sus conectores. Es una labor que combina electrónica de potencia y mecánica de precisión, y por eso exige experiencia concreta en tracción eléctrica.
La refrigeración frente a la humedad y las pendientes
El control térmico es vital en un vehículo eléctrico. El Torres EVX gestiona el calor de tres protagonistas: los motores eléctricos, el inversor y la batería de alta tensión. Un circuito de refrigeración hace circular refrigerante para mantenerlos en su margen óptimo, y cuando ese sistema falla, la electrónica limita las prestaciones para evitar daños, con la consiguiente potencia reducida que percibe el conductor.
En Ourense, las largas subidas de montaña someten a los motores y al inversor a un esfuerzo sostenido que eleva la temperatura, mientras que la humedad ambiental favorece la corrosión de elementos externos. Una bomba deteriorada, un nivel bajo de refrigerante o un intercambiador obstruido pueden desencadenar esa limitación de potencia justo cuando más fuerza se necesita, en plena cuesta. Comprobamos la estanqueidad del circuito, el funcionamiento de las bombas y el estado de los conductos, porque en un eléctrico la salud térmica es tan determinante como lo era la lubricación en un motor diésel.
Zumbidos y ruidos del motor eléctrico
El silencio propio del coche eléctrico convierte cualquier ruido o zumbido nuevo en una señal fácil de detectar. Los motores eléctricos y sus reductoras emiten un sonido leve y característico, pero cuando ese tono cambia, se vuelve áspero o aparece un golpeteo, conviene investigar. En el Torres EVX, un rodamiento del eAxle desgastado, un engranaje dañado o un nivel de aceite insuficiente pueden manifestarse primero a través del oído.
Analizamos el origen del sonido, comprobamos los rodamientos y engranajes de la reductora y verificamos el estado del lubricante. Atender estas señales a tiempo evita que un desgaste incipiente termine afectando a todo el eAxle. Para un conductor ourensano que disfruta del silencio de su vehículo en los trayectos por la Ribeira Sacra, ese ruido inesperado suele ser el mejor aviso temprano de que algo necesita revisión.
Cableado naranja, conectores y seguridad
En el Torres EVX, la energía viaja de la batería a los motores por un cableado de alta tensión de color naranja, una convención internacional que advierte del voltaje que circula por esos conductores. Estos cables y sus conectores están pensados para soportar corrientes elevadas y garantizar el aislamiento, pero el tiempo y las condiciones de uso pueden deteriorarlos.
La humedad persistente del clima ourensano, el barro de los caminos rurales o el simple envejecimiento son capaces de dañar un conector o comprometer su aislamiento, y ante cualquier anomalía la electrónica de seguridad limita o interrumpe la tracción para proteger a los ocupantes. En Autoreparaciones Sánchez revisamos estos conductores y conexiones con el sistema desenergizado y siguiendo los protocolos que impone la alta tensión, porque la seguridad es siempre lo primero al trabajar con estos voltajes.
La frenada regenerativa en el relieve ourensano
Una de las funciones que mejor distinguen al Torres EVX de un todoterreno de combustión es la frenada regenerativa. Cuando el conductor levanta el pie del acelerador o pisa el freno, los motores eléctricos invierten su papel y actúan como generadores, convirtiendo la energía del movimiento en electricidad que retorna a la batería. Además de ganar autonomía, el vehículo descarga los frenos convencionales, aunque a cambio el sistema de tracción trabaja de forma continua, empujando y reteniendo de manera alternativa.
En el relieve ourensano, con descensos largos y sostenidos desde Manzaneda o desde los altos hacia los valles de la Ribeira Sacra, la regeneración se emplea de forma intensa. Si la retención al levantar el pie se vuelve irregular o desaparece, puede tratarse de un problema en el inversor, en un motor eléctrico o en la electrónica de gestión. En el diagnóstico examinamos también este comportamiento, ya que sus anomalías apuntan hacia la misma cadena de componentes que revisamos cuando falla el reparto de par.
La batería LFP como origen de todo el sistema
El elemento que da vida a la tracción del Torres EVX es su batería LFP, una química de litio ferrofosfato valorada por su estabilidad térmica, su seguridad y su larga durabilidad. Esta batería alimenta la arquitectura de alta tensión en su conjunto y, por tanto, a los motores que mueven el vehículo. Un sistema electrónico supervisa de forma continua su temperatura, su tensión y su equilibrio interno, condicionando la potencia que el coche puede entregar en cada momento.
Cuando la gestión de la batería detecta una anomalía, es habitual que el vehículo limite las prestaciones o muestre un aviso del sistema EV, con la potencia reducida que percibe el conductor. En Ourense, la elevada humedad ambiental exige atención especial a la estanqueidad de las conexiones de alta tensión próximas a la batería. Sin manipular la batería salvo cuando resulta imprescindible y siempre con las máximas precauciones de seguridad, en el diagnóstico tenemos presente cómo su estado condiciona la tracción, porque en un coche eléctrico batería y tracción forman un todo indisociable.
Un método de diagnóstico pensado para el coche eléctrico
Reparar la tracción de un Torres EVX no tiene nada que ver con intervenir en la transmisión de un todoterreno diésel. En lugar de desmontar cajas de transferencia, ajustar precargas o sustituir crucetas, el trabajo empieza interpretando los datos de la ECU de tracción, midiendo señales de sensores y resolver, comprobando el inversor y verificando la integridad del cableado de alta tensión. Son competencias distintas, que exigen equipos de diagnóstico específicos y protocolos de seguridad rigurosos para manipular circuitos que trabajan con tensiones peligrosas.
En Autoreparaciones Sánchez seguimos un orden claro con cada EVX: primero entender qué indica la electrónica, después comprobar el comportamiento real de los motores y solo entonces decidir la intervención. Este método evita sustituir módulos costosos por descarte y ataca la causa real de la avería. Para el conductor ourensano, que con frecuencia depende de su vehículo para desenvolverse por el exigente relieve de la provincia, el resultado es una reparación fiable y certera, respaldada por nuestra garantía oficial de 12 meses y realizada por técnicos que entienden cómo la energía viaja de la batería a las ruedas.
Palieres y juntas homocinéticas hasta la rueda
En su tramo final, el Torres EVX transmite el giro a las ruedas igual que cualquier otro coche. Una vez el eAxle ha generado y reducido el par, este llega al buje a través de los palieres y las juntas homocinéticas, protegidas por guardapolvos de goma que retienen la grasa e impiden la entrada de suciedad. Es un componente común a todos los vehículos, pero que en un uso de montaña y caminos rurales merece atención especial.
En las pistas que ascienden a las aldeas del interior o en los caminos húmedos que rodean los embalses ourensanos, esos guardapolvos se resienten, y una pequeña grieta basta para que el agua y el barro arruinen la junta. El aviso típico es un chasquido al girar con el volante a tope. Revisamos guardapolvos y juntas, comprobamos que no haya holguras ni fugas de grasa y sustituimos lo necesario antes de que el problema obligue a cambiar el palier entero. Es una atención sencilla que preserva la salud de todo el tren motriz eléctrico y que, cuidada a tiempo, evita reparaciones mayores en un vehículo pensado para moverse con soltura por el exigente relieve de la provincia.
