Reparación transfer Ford Transit en Lugo
El Ford Transit es, desde su renovación profunda en 2013 y 2014, uno de los furgones grandes más presentes en el trabajo diario de Galicia interior y de la costa lucense. En una provincia como Lugo, donde el reparto de leche recorre a diario las aldeas de la montaña, donde la madera baja por pistas embarradas y donde la humedad se cuela en cada rincón mecánico, la transmisión de estos vehículos soporta un castigo que pocos usuarios llegan a imaginar. La caja de transferencia, el árbol de transmisión, las crucetas del cardán, el cojinete central y el diferencial trasero acumulan kilómetros exigentes entre las cuestas de Os Ancares, las curvas de O Courel y los desniveles constantes de la Ribeira Sacra. En Autoreparaciones Sánchez conocemos bien qué le pide un entorno así a un Transit y por eso hemos especializado buena parte de nuestro taller en la reparación de transfer y de todo el conjunto de la transmisión de este furgón.
Este artículo está pensado para que cualquier propietario, autónomo, ganadero o flotista de Lugo entienda con detalle cómo funciona la transmisión del Transit en sus tres configuraciones de tracción, qué averías aparecen con más frecuencia según el uso y de qué manera abordamos cada reparación. Hablamos de tracción delantera, de propulsión trasera con su característico cardán largo y de la tracción total Intelligent AWD que Ford ofrece sobre la base propulsada, además de la variante totalmente eléctrica E-Transit. Cada una tiene su lógica mecánica, sus puntos débiles y su forma correcta de intervención.
Somos un taller con sede en Sevilla, pero trabajamos de una manera que rompe con la barrera de la distancia. Ofrecemos recogida y entrega en Sevilla y su provincia, damos cobertura completa en toda Andalucía y realizamos envíos a toda España, de modo que un cliente de Lugo puede confiarnos la reparación de su grupo de transmisión con las mismas garantías que quien nos visita en persona. Todo nuestro trabajo cuenta con garantía oficial de 12 meses, algo especialmente relevante cuando hablamos de un conjunto tan crítico y tan caro de sustituir por completo como es el de la transmisión de un furgón de trabajo.
La tracción total Intelligent AWD del Ford Transit frente a la humedad y las cuestas lucenses
La tracción total del Ford Transit no es un sistema pensado para el todoterreno duro, sino una solución inteligente y bajo demanda que se monta sobre la arquitectura de propulsión trasera del furgón. Es fundamental entender esto para no crear falsas expectativas: el Intelligent AWD del Transit no incorpora gama corta ni reductora. No es un cuatro por cuatro de reducción como el de un vehículo de campo clásico. Lo que hace, y lo hace muy bien, es repartir el par entre los dos ejes de forma electrónica y automática cuando las condiciones de adherencia lo exigen, algo que en Lugo tiene un sentido enorme.
Pensemos en el escenario real de un transportista que sube leche desde una explotación ganadera situada en una pista de tierra en la montaña de Os Ancares. La lluvia ha convertido el firme en un barrizal, la cuesta es pronunciada y el furgón va cargado. En un Transit de propulsión trasera pura, las ruedas motrices traseras podrían perder tracción con facilidad, patinando sobre el barro. El sistema Intelligent AWD detecta ese principio de deslizamiento mediante sensores de velocidad de rueda y, a través de su unidad de control, ordena enviar parte del par al eje delantero. Así el vehículo recupera adherencia y sigue avanzando sin quedarse clavado. Ese reparto on-demand es el corazón del sistema.
El elemento que hace posible ese reparto es la caja de transferencia, también llamada PTU por sus siglas en inglés (Power Take-off Unit). En el Transit AWD, la propulsión sigue siendo básicamente trasera: el motor longitudinal envía el par al eje trasero por el árbol de transmisión de siempre. La PTU se encarga de derivar par hacia el eje delantero cuando hace falta, a través de un cardán o árbol delantero propio que llega hasta un diferencial delantero. En medio hay un acoplamiento gestionado por un actuador electrónico, gobernado por la ECU específica de tracción, que decide en milésimas de segundo cuánto par manda a cada eje. Todo este conjunto trabaja en silencio la mayor parte del tiempo, pero es exigente y depende de la buena salud de sus sensores y de su electrónica.
La humedad y la niebla persistentes del clima lucense son un factor que no conviene subestimar. La corrosión se ceba con los retenes, con las juntas y con las conexiones eléctricas de los sensores. Un furgón que trabaja en la A Mariña, expuesto al ambiente salino de la costa, o uno que se mueve entre la humedad constante de la Ribeira Sacra, envejece de forma más agresiva en todo lo que tiene que ver con estancos y contactos. Por eso, cuando un Transit AWD llega a nuestro taller con un testigo de tracción encendido o con la sensación de que el eje delantero no conecta, lo primero es un diagnóstico serio que separe lo mecánico de lo electrónico.
Los síntomas típicos de un problema en la tracción total del Transit son bastante reconocibles. El más habitual es el testigo de tracción iluminado en el cuadro, acompañado a veces de una pérdida evidente de agarre en superficies deslizantes. Otro cuadro frecuente es el del eje delantero que no conecta: el conductor nota que el furgón patina de atrás y que la ayuda delantera sencillamente no aparece, señal de que el acoplamiento de la PTU, su actuador o la señal que lo gobierna están fallando. También pueden aparecer ruidos metálicos procedentes de la zona de la caja de transferencia o vibraciones nuevas en el cardán delantero. Un fallo de la PTU puede tener origen mecánico, por desgaste interno o falta de lubricación, o electrónico, por un sensor sucio, un actuador agarrotado o una avería en la ECU.
Nuestra forma de trabajar con estos sistemas parte siempre de la lectura electrónica. Interrogamos las unidades de control, revisamos los códigos de avería almacenados y comprobamos en tiempo real los valores de los sensores de velocidad de rueda y del actuador de acoplamiento. Solo cuando tenemos claro qué está pidiendo la electrónica pasamos a la parte mecánica: apertura de la caja de transferencia, inspección del acoplamiento, verificación del árbol delantero, de sus juntas y del diferencial delantero. Reparar bien una tracción total del Transit exige respetar ese orden, porque sustituir piezas mecánicas sin resolver primero el origen electrónico, o al revés, lleva a intervenciones incompletas que reaparecen a los pocos kilómetros. En un furgón que se juega el jornal en las cuestas y desniveles de la provincia, ese rigor marca la diferencia.
El Ford Transit de tracción delantera: transeje, palieres y juntas homocinéticas
La configuración de tracción delantera del Transit, conocida como FWD, es la más sencilla desde el punto de vista de la transmisión y la más común en las versiones de menor peso y en usos urbanos o de reparto ligero. En esta variante el motor va montado de forma transversal y transmite el par a través de un transeje, es decir, una caja de cambios que integra en un mismo bloque el diferencial delantero. Desde ahí, el movimiento llega a las ruedas delanteras por medio de los palieres, que son los semiejes que conectan el transeje con cada rueda motriz.
Los puntos que más atención requieren en un Transit FWD son las juntas homocinéticas, esas articulaciones que permiten transmitir el giro a la rueda mientras esta sube, baja y gira con la dirección. Cada palier lleva una junta homocinética interior y otra exterior, protegidas por unas fundas de goma llamadas guardapolvos. Cuando un guardapolvo se rompe, algo relativamente frecuente en furgones que trabajan sobre pistas embarradas y con piedras, la grasa se escapa y la suciedad y la humedad entran en la junta. A partir de ahí, la degradación es cuestión de kilómetros. El síntoma clásico es un chasquido rítmico al girar, sobre todo en maniobras cerradas, tan típico que muchos conductores lo identifican por sí mismos.
En un entorno como el lucense, donde la humedad favorece la corrosión y donde muchas rutas discurren por caminos rurales de acceso a explotaciones ganaderas, la vigilancia de los guardapolvos es especialmente importante. Un guardapolvo agrietado que se sustituye a tiempo evita tener que reemplazar toda la junta homocinética o el palier completo más adelante. En Autoreparaciones Sánchez revisamos el estado de estas fundas, la holgura de las juntas y la ausencia de fugas de grasa, y cuando la junta ya está dañada la sustituimos con recambio de calidad, dejando el conjunto engrasado y estanco según especificación.
Aunque el FWD no tiene cardán largo ni caja de transferencia, no está exento de trabajo. El transeje puede presentar fugas por sus retenes, y el diferencial integrado necesita su nivel correcto de lubricante. Un diagnóstico completo de un Transit de tracción delantera pasa por comprobar palieres, juntas, guardapolvos, apoyos y estanqueidad del conjunto, porque una vibración o un ruido mal atribuido a la transmisión puede tener aquí su origen real.
El corazón del Transit de propulsión trasera: el cardán largo
La versión de propulsión trasera, o RWD, es probablemente la más representativa del Transit como furgón de carga serio y la que más protagonismo da al concepto de transfer y cardán. Aquí el motor se dispone de forma longitudinal y el par viaja desde la caja de cambios hasta el eje trasero a través del árbol de transmisión, un cardán que en este vehículo es notablemente largo debido a la considerable distancia entre ejes, la llamada batalla, propia de un furgón grande.
Ese cardán largo es una pieza fascinante y, a la vez, delicada. Para cubrir una distancia tan amplia entre la caja de cambios y el diferencial trasero, el árbol de transmisión suele dividirse en tramos unidos por crucetas y sostenidos por un cojinete central o de apoyo. Las crucetas son las articulaciones que permiten al cardán transmitir el giro pese a los pequeños desalineamientos y a los movimientos de la suspensión. El cojinete central sujeta el árbol a mitad de recorrido, evitando que oscile y absorbiendo vibraciones. Todo este conjunto gira a alta velocidad y, en un vehículo cargado que sube y baja cuestas constantemente, trabaja de forma muy exigente.
Precisamente por esa combinación de batalla larga y carga elevada, el cardán del Transit RWD es propenso a generar vibraciones y ruidos cuando alguno de sus componentes empieza a fallar. Una cruceta con holgura produce un golpeteo o una vibración que aumenta con la velocidad y con el par transmitido. Un cojinete central desgastado emite un zumbido característico, un ruido continuo que crece al acelerar. Estos síntomas, en un furgón lucense que transporta leche o forraje por carreteras de montaña, no solo son molestos: si se ignoran, pueden derivar en daños mayores y en situaciones de riesgo, porque un cardán con juego excesivo termina castigando bridas, retenes y el propio diferencial.
El diferencial trasero cierra la cadena en el RWD. Es el conjunto que reparte el par entre las dos ruedas traseras y que permite que giren a distinta velocidad en las curvas. Trabaja sumergido en su aceite específico, protegido por retenes que, con los kilómetros y con la agresión de la humedad, pueden empezar a filtrar. Una fuga del diferencial trasero es una avería que conviene atajar pronto, porque la pérdida de lubricante conduce al sobrecalentamiento y al deterioro de las coronas y piñones internos. En un clima húmedo y lluvioso como el de Lugo, además, la mezcla de agua y suciedad acelera la degradación de los retenes y de las juntas.
Reparación del cardán, crucetas y cojinete central del Transit
Cuando un Ford Transit de propulsión trasera llega a Autoreparaciones Sánchez con quejas en la transmisión, nuestro primer paso es una prueba dinámica y una inspección detallada del árbol de transmisión completo. Comprobamos el juego de cada cruceta moviendo el cardán a mano y observando si existe holgura donde no debería haberla, revisamos el estado del cojinete central buscando desgaste, ruido o pérdida de la goma que lo sostiene, y verificamos el equilibrado del conjunto, porque un cardán largo desequilibrado transmite vibraciones incluso con sus articulaciones en buen estado.
La sustitución de crucetas es una intervención que exige precisión. Una cruceta mal montada o mal engrasada vuelve a dar problemas en poco tiempo, así que trabajamos con recambios de calidad y respetamos los pares de apriete y las alineaciones que marca el fabricante. El cojinete central, cuando presenta zumbido o juego, se sustituye por completo junto con su soporte elástico, ya que la goma envejecida deja de amortiguar y transmite todo tipo de vibraciones al piso del furgón. Tras cualquier intervención sobre el cardán, comprobamos que el conjunto gire limpio, sin vibraciones ni ruidos, para devolver al vehículo el confort y la fiabilidad que necesita un furgón de trabajo diario.
Un aspecto que cuidamos especialmente es el equilibrado del árbol de transmisión. En un cardán largo, cualquier pequeño desajuste de masas se amplifica con la velocidad y se traduce en una vibración molesta que el conductor nota en el asiento y en el volante. Por eso, cuando reparamos o sustituimos componentes del cardán, verificamos que el equilibrado sea el correcto. Este cuidado resulta decisivo en las carreteras lucenses, donde un transportista puede pasar horas al volante recorriendo la distancia entre Lugo ciudad, Vilalba, Viveiro o Monforte de Lemos, y donde una vibración constante termina por generar fatiga y desgaste prematuro de otros elementos.
El diferencial trasero: retenes, aceite y fugas
El diferencial trasero merece un capítulo propio porque es uno de los componentes que más silenciosamente se deteriora y, al mismo tiempo, uno de los más costosos de reparar si se descuida. Su función es esencial: recibe el par que le llega por el cardán y lo reparte entre las ruedas traseras permitiendo la diferencia de giro en las curvas. Todo su engranaje interno, corona y piñón, trabaja bañado en un aceite específico que lo lubrica y lo refrigera. Ese aceite se mantiene dentro gracias a los retenes de entrada y de los palieres, y ahí está el punto débil.
Con los kilómetros, con las variaciones de temperatura y con la agresión de la humedad y el barro propios de Lugo, esos retenes pierden elasticidad y comienzan a filtrar. Una fuga del diferencial trasero se manifiesta como un rastro de aceite en la zona del grupo, a veces acompañado de un zumbido si el nivel ha bajado lo suficiente como para que el engranaje trabaje mal lubricado. Detectar y corregir una fuga a tiempo es mucho más sencillo y sensato que esperar a que el grupo se dañe por dentro. En nuestro taller sustituimos los retenes afectados, limpiamos y verificamos las superficies de asiento, reponemos el aceite con la especificación correcta y comprobamos que no queden filtraciones.
Es importante entender que el diferencial no perdona la falta de mantenimiento. Un grupo que ha trabajado con poco aceite acumula un desgaste interno que ya no se resuelve solo cambiando un retén, y entonces la reparación se complica. Por eso insistimos tanto en la revisión periódica de los niveles y en la vigilancia de las fugas, especialmente en furgones que hacen kilómetros duros por pistas y desniveles. Un Transit que sube a diario a una explotación de la montaña de O Courel castiga su diferencial mucho más que uno que se mueve por asfalto llano, y su plan de revisión debería reflejarlo.
Motorizaciones del Transit: del diésel 2.0 EcoBlue al E-Transit eléctrico
Aunque este artículo se centra en la transmisión, conviene situar las motorizaciones porque condicionan cómo llega el par a las ruedas y qué tipo de mantenimiento necesita cada vehículo. El Transit actual monta el motor diésel 2.0 EcoBlue, un propulsor moderno, eficiente y con buena entrega de par a bajas vueltas, ideal para el trabajo de carga en cuestas. Antes de este motor, la gama se apoyaba en el conocido 2.2 TDCi, un diésel muy extendido y fiable que todavía se ve mucho en la flota que circula por Galicia. Ambos son motores robustos, pensados para acumular kilómetros, y ambos transmiten su fuerza a través de las configuraciones de transmisión que hemos descrito.
La gran novedad de los últimos años es el E-Transit, la versión totalmente eléctrica del furgón. Aquí el planteamiento cambia por completo. Ya no hay motor de combustión, ni cardán largo en el sentido clásico, ni caja de cambios convencional. La propulsión corre a cargo de un eje trasero eléctrico, el llamado eAxle, que integra el motor eléctrico, la reductora y el diferencial en un mismo conjunto compacto sobre el eje trasero. La energía llega desde la batería de alta tensión a través de un inversor que transforma la corriente y gestiona la entrega de par al motor eléctrico.
El E-Transit exige un enfoque de trabajo específico y una formación adecuada en sistemas de alta tensión. Intervenir sobre un eje eléctrico, sobre el inversor o sobre cualquier componente relacionado con la batería de alta tensión requiere protocolos de seguridad estrictos, herramientas aisladas y un conocimiento técnico preciso de cómo desconectar y asegurar el sistema. En Autoreparaciones Sánchez seguimos con atención la evolución de estos vehículos, porque el furgón eléctrico va ganando presencia también en el reparto y en las flotas que operan en entornos urbanos, y su eje trasero eléctrico plantea retos de diagnóstico distintos a los de un cardán mecánico tradicional.
Es interesante observar cómo, pese al cambio radical de tecnología, la lógica del reparto de par y de la fiabilidad del eje motriz sigue siendo el centro del asunto. Tanto en un diésel 2.0 EcoBlue con su cardán y su diferencial como en un E-Transit con su eAxle, lo que el propietario necesita es que la fuerza llegue de forma limpia y constante a las ruedas, sin ruidos, sin vibraciones y sin fugas. Nuestro trabajo consiste precisamente en garantizar eso, sea cual sea la motorización.
Por qué el uso lucense castiga tanto la transmisión del Transit
Merece la pena detenerse en las particularidades de Lugo, porque explican muchas de las averías que vemos en los Transit gallegos. La provincia combina una geografía dura con un clima exigente y con unos sectores económicos que someten a los furgones a un uso intensivo. El sector lácteo y la ganadería mueven a diario cisternas y furgones de recogida de leche por rutas rurales que ascienden a explotaciones aisladas. El transporte de forraje, de piensos y de madera obliga a circular cargado por pistas de tierra, muchas veces embarradas y con fuertes pendientes. Y todo ello bajo un régimen de lluvia, niebla y humedad que caracteriza tanto a la Galicia interior de la Ribeira Sacra y la montaña como a la costa de la A Mariña.
Cada uno de esos factores tiene su reflejo mecánico. Las cuestas y los desniveles constantes de Os Ancares y O Courel obligan a la transmisión a transmitir mucho par de forma repetida, lo que acelera el desgaste de crucetas y del cojinete central del cardán. La carga elevada, propia del transporte de leche y forraje, aumenta el esfuerzo sobre el diferencial trasero y sobre el conjunto del árbol de transmisión. Las pistas embarradas castigan los guardapolvos de las juntas homocinéticas en los modelos FWD y ensucian los sensores del sistema AWD. Y la humedad que lo impregna todo favorece la corrosión de retenes, juntas y conexiones eléctricas, adelantando la aparición de fugas y de fallos electrónicos.
En este contexto, la tracción total Intelligent AWD encuentra su justificación más clara. Un ganadero que necesita subir a diario a una finca por una pista con barro, o un transportista que se mueve entre aldeas de la montaña lucense en pleno invierno, valora enormemente que su furgón no se quede clavado en una cuesta resbaladiza. El AWD del Transit no convierte al furgón en un todoterreno, pero sí le da ese margen de adherencia extra que en muchas situaciones marca la diferencia entre completar la ruta o quedarse tirado. Y precisamente porque ese sistema trabaja en condiciones tan duras, es tan importante mantenerlo revisado y repararlo bien cuando falla.
También la ciudad de Lugo, con su trazado histórico en torno a la muralla, y localidades como Monforte de Lemos, Viveiro o Vilalba, aportan su propia dosis de exigencia con el tráfico urbano, las maniobras continuas y los arranques y frenadas que fatigan juntas homocinéticas y palieres. El Transit lucense vive, en definitiva, una vida de trabajo variada y dura, y su transmisión lo nota.
Diagnóstico electrónico y mecánico: nuestra forma de trabajar
La reparación de una transmisión moderna como la del Transit ya no se resuelve solo con llaves y experiencia mecánica, aunque estas sigan siendo imprescindibles. Hoy conviven la parte puramente mecánica, cardán, crucetas, cojinete, diferencial, juntas, con una capa electrónica cada vez más presente, sobre todo en las versiones AWD y en el E-Transit. Por eso nuestro método combina siempre ambas dimensiones. Empezamos por escuchar al cliente y por reproducir el síntoma: una vibración a determinada velocidad, un zumbido continuo, un testigo de tracción, una fuga visible. Cada síntoma orienta el diagnóstico.
En la parte electrónica interrogamos las unidades de control con equipo de diagnóstico, leemos los códigos de avería, analizamos los parámetros en tiempo real y comprobamos el comportamiento de sensores y actuadores. En un Transit AWD, por ejemplo, esto nos permite distinguir si un eje delantero que no conecta se debe a un actuador agarrotado, a un sensor de velocidad de rueda que envía datos incoherentes o a un problema interno de la PTU. En la parte mecánica desmontamos, inspeccionamos y medimos: holguras de crucetas, estado del cojinete central, desgaste de la caja de transferencia, integridad del cardán delantero, salud del diferencial delantero y trasero, estado de palieres y juntas homocinéticas.
Solo cuando ambas lecturas coinciden y tenemos claro el origen real de la avería procedemos a la reparación. Esta forma de trabajar evita el error frecuente de sustituir piezas por probar, que encarece la intervención y no siempre resuelve el problema. Un buen diagnóstico ahorra tiempo, evita reparaciones incompletas y garantiza que el furgón vuelva a la carretera con la avería resuelta de raíz. En un vehículo de trabajo, cada día parado supone un perjuicio, así que apuntamos siempre a intervenir con seguridad y a la primera.
Recogida, entrega y garantía para clientes de Lugo
Que nuestra sede esté en Sevilla no es un obstáculo para atender a un cliente de Lugo, y queremos explicarlo con claridad porque a veces genera dudas. Autoreparaciones Sánchez ha desarrollado una logística que permite recibir conjuntos de transmisión, grupos diferenciales, cajas de transferencia y árboles de cardán procedentes de cualquier punto de España. Ofrecemos recogida y entrega en Sevilla y su provincia, cobertura completa en toda Andalucía y envíos a toda España, de modo que un propietario lucense puede hacernos llegar la pieza o el conjunto a reparar, trabajarlo en nuestras instalaciones y recibirlo de vuelta ya reparado y verificado.
Este modelo de trabajo tiene sentido especialmente en reparaciones de transmisión, donde muchas veces lo que viaja es un componente concreto, un diferencial trasero con fuga, un cardán con crucetas gastadas, una caja de transferencia con fallo, y no necesariamente el vehículo completo. La especialización compensa la distancia: un taller centrado en este tipo de reparaciones acumula un conocimiento y unos medios que aportan un valor real, y la logística se encarga del resto. Todo el trabajo, además, queda respaldado por nuestra garantía oficial de 12 meses, un compromiso que da tranquilidad cuando se confía una reparación importante a un taller que no está a la vuelta de la esquina.
Trabajar así también significa acompañar al cliente en el diagnóstico previo, orientándole sobre qué síntomas presenta su Transit y qué conviene revisar antes de tomar una decisión. Un transportista de la A Mariña o un ganadero de la Ribeira Sacra pueden describirnos el ruido, la vibración o el testigo que observan, y a partir de ahí ayudarles a entender si el problema apunta al cardán, al diferencial, a la tracción total o a las juntas del eje delantero. Esa cercanía técnica, unida a la garantía y a la logística de recogida y envío, hace que la distancia deje de ser un impedimento.
Mantenimiento preventivo: alargar la vida de la transmisión del Transit
La mejor reparación es la que se evita, y en materia de transmisión el mantenimiento preventivo tiene un peso enorme. Un Transit que trabaja duro en Lugo agradece revisiones periódicas centradas en los puntos que hemos ido describiendo. Comprobar el estado de los guardapolvos de las juntas homocinéticas, vigilar la ausencia de holguras en las crucetas del cardán, atender al menor zumbido del cojinete central, revisar los niveles y la estanqueidad del diferencial trasero y estar atentos a cualquier testigo de tracción son gestos sencillos que evitan averías mayores.
La lubricación es un capítulo clave. El aceite del diferencial cumple una función de protección que no admite descuidos, y su nivel y su estado deben vigilarse, sobre todo en vehículos sometidos a cargas altas y a temperaturas cambiantes. Los retenes, esas piezas humildes que mantienen el aceite donde debe estar, son los primeros en dar la cara cuando empieza la corrosión, así que su revisión periódica en un entorno húmedo como el lucense resulta especialmente rentable. Cambiar un retén a tiempo cuesta mucho menos que reparar un grupo diferencial dañado por trabajar sin lubricante.
En las versiones AWD, el mantenimiento preventivo incluye además la atención a la parte electrónica. Sensores limpios, conexiones en buen estado y una lectura periódica de la unidad de control ayudan a detectar problemas incipientes antes de que dejen al furgón sin su eje delantero justo el día que más lo necesita, en plena cuesta embarrada. Anticiparse es, una vez más, la mejor estrategia. Un Transit bien mantenido rinde durante muchos kilómetros y compensa con creces la atención que se le dedica.
Al final, cuidar la transmisión de un Ford Transit que trabaja en Lugo es cuidar la herramienta de trabajo de quien vive de la carretera, del reparto, de la leche, del forraje o de la madera. En Autoreparaciones Sánchez entendemos ese furgón como lo que es, un compañero de faena que debe responder cada mañana sin fallos, y por eso ponemos toda nuestra especialización técnica, nuestro diagnóstico riguroso y nuestra garantía al servicio de que siga rodando por las cuestas, las pistas y las carreteras de la provincia con la fuerza llegando limpia a cada rueda.
